COMUNIDAD
Reviven el Juego de Pelota Ancestral en el Centro Interpretativo Guachimontones
Con escenario en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, a una hora en vehículo del centro de Guadalajara, la exhibición de juego de pelota ancestral reunió este domingo a visitantes y familias, frente a una práctica que no se mira sólo como espectáculo, sino como memoria viva del Occidente mesoamericano.
La práctica, documentada en Occidente desde tiempos prehispánicos, contará tres exhibiciones más los días 21 y 28 de junio, así como el 5 de julio.
Antes de que la pelota rebotara contra la cadera, el juego comenzó con una ceremonia. Tras el saludo ceremonial, dos equipos de cinco integrantes ocuparon la cancha.
La dinámica fue directa: impulsar la pelota con la cadera, continuar sobre el territorio rival y llevarla hacia la meta contraria, sin tocarla con manos, pies, pecho o cabeza; mientras cada contacto indebido contaba como falta o punto en contra.
Durante todo el partido, el sonido de tambores prehispánicos ambientaron la intensidad del juego en la cancha que empujaba la bola a nivel de tierra.
José Rubén Gallardo Carriles, Representante de Juegos de Pelota Ancestral Nahual y Calpulli Tepacauhtli, explicó que, aunque a nivel nacional el juego recibe distintos nombres (Ulama en el norte, Pok ta pok en la zona maya o variantes del centro y sur del País), en Jalisco se le conoce como juego de pelota de cadera, juego de pelota ancestral o Batey, nombre referido en crónicas coloniales del Occidente.
A diferencia de la imagen más difundida de las canchas con aro, la modalidad presentada en Guachimontones no usa ese elemento como meta.
El juego se desarrolla en una cancha alargada, de unos 30 a 60 metros por cuatro o cinco de ancho, dividida en dos territorios. La intención es invadir el campo contrario y empujar la pelota hacia una línea de anotación.
La pelota, añadió Gallardo, se elabora todavía con una técnica tradicional: se extrae látex natural del árbol de caucho y se mezcla con una preparación vegetal hasta formar una masa elástica trabajada en caliente.
Hacer una pieza grande puede tomar entre seis y ocho horas.
Aunque hoy la práctica tiene reglas deportivas, su raíz se hunde en una historia milenaria.
En el Occidente de México hay evidencias del juego desde al menos el año 200 antes de Cristo, aunque algunos registros apuntan a periodos más antiguos.
En la región existen más de 60 canchas asociadas a esta práctica. Guachimontones conserva dos canchas restauradas y forma parte de una zona donde el juego tuvo presencia ritual y comunitaria.
Durante el Virreinato, recordó Gallardo, ceremonias, danzas y juegos prehispánicos fueron prohibidos, por lo que algunas comunidades los desplazaron hacia zonas alejadas.
Hoy, el Batey vuelve a presentarse como disciplina viva. En Jalisco, las agrupaciones practican distintas variantes y participan en torneos nacionales, con equipos femeniles campeones y subcampeones, además de conjuntos infantiles y juveniles campeones.
Las próximas presentaciones se realizarán los días 21 y 28 de junio, así como el 5 de julio, a las 11:00 horas, en el Centro Interpretativo Guachimontones. Está ubicado en Camino al Sitio Arqueológico Guachimontones S/N, Teuchitlán. La entrada general es de 30 pesos.




